Nucleares no, gracias.

¿Energía con planes de futuro?

A mediados de los años 80, 2 películas me sobrecogieron: “El día después” y “Cuando el viento sopla”. Aunque los personajes varían, el fondo argumental es el mismo: una explosión nuclear y sus posteriores efectos sobre las personas. Con mi juventud, aquellas películas me brindaron una visión del progreso que me dejó perpleja y asustada. De pronto, la idea de estar dentro del radio de la explosión y morir en el acto, me parecía bastante más atractiva que sobrevivir a una explosión nuclear y comenzar una lenta agonía hasta una muerte irremediable y de lo más dolorosa.

Y es que los 80, fueron una época dura en cuestión armamentística. EEUU y la URSS plantaban misiles nucleares por doquier, en una carrera que parecía no tener fin, reavivando la guerra fría de los 70 y generando alguna que otra situación de pánico entre la población de medio mundo.

Por entonces, ya se habían lanzado bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki en 1945 y, desde 1950 se construían centrales nucleares para conseguir electricidad. Pero claro, no era lo mismo una “central nuclear” que una “explosión nuclear” y total, como los víctimas estaban tan lejos….

Víctimas de Chernóvil

Por eso, la plantación de “euromisiles” por toda Europa occidental y la consiguiente respuesta de la URSS, fueron como una bofetada de realidad para los tranquilos estadounidenses y europeos que, de pronto, sintieron la tragedia de las víctimas japonesas un poco más cercanas.

Si bien el problema entre la URSS y EEUU a mi me preocupaba poco en plena edad del pavo, si es cierto que aquellas 2 historias cinematográficas me marcaron tremendamente y me hicieron sentir pavor ante la palabra “nuclear”.

Lo cierto es que el uso de energía nuclear se vio muy cuestionado en aquella época y, con el accidente de Chernóvil en 1986, descubrimos que aquellas películas no estaban tan desencaminadas en cuanto a los efectos de la radiación. Y también fuimos conscientes que aquellas centrales nucleares que nos permitían disponer de electricidad tan fácilmente, podían ser tan peligrosas como una bomba atómica o más.

Sí, ya sé que este artículo, hasta ahora, os puede parecer catastrofista ya que hablamos de desastres producidos por accidentes o bombas; pero la realidad es que éste, es un problema real que esta cada día entre nosotros, aunque no lo creamos.

Si habláramos con pro-nucleares, nos dirían básicamente que:

– Es una energía respetuosa con el medio ambiente, al no emitir CO2, no afecta al calentamiento global.
– Suministra grandes cantidades de electricidad de manera económica.
– Son muy seguras y es muy difícil que sucedan accidentes como el de Chernóvil.

Con los sucesos ocurridos en Japón, queda claro que las centrales nucleares NO SON TAN SEGURAS como se pretende. Y para muestra voy a recordar que en España, sin llegar a la gravedad de Chernóvil o Fukushima por supuesto, también hemos tenido “incidentes nucleares” como los dePalomares (1966), la central de Ascó (2004, 2007-2008), Santa María de Garoña (2008), Vandellós II (2007 y 2008) y en la Central de Cofrentes (2000-2010).

Por otro lado, el tema económico también sería discutible. No se puede contabilizar únicamente el gasto de la central nuclear, que ya es elevado; hay que tener en cuenta otros factores como la consecución del uranio y su posterior tratamiento, la seguridad que necesitan las centrales y, lo más importante, la gestión de los residuos. Para ilustrar este punto un poco más, comentaré que hay alrededor de 430 reactores nucleares en el mundo que únicamente producen un 17% de la electricidad mundial. Pero no quiero hablar de dinero …

Ahora pasaremos a lo importante de este artículo: los efectos en el medio ambiente. Si bien es cierto que la propia central produce electricidad sin emitir CO2, los procesos antes mencionados para la extracción y tratamiento de los combustibles que se emplean (principalmente uranio y plutonio) son altamente contaminantes.

Por otro lado, están lo residuos radiactivos. Al principio se lanzaban al océano, ahora se construyen “cementerios nucleares” pero, teniendo en cuenta que estos residuos pueden necesitar entre 250.000 y 300.000 años en extinguirse… en fin, que ya puede ser bueno el hormigón y el acero inoxidable! Yo me imagino, dentro de 1.000 años, a un Indiana Jones del futuro buscando reliquias de nuestra época y descubriendo un depósito de residuos nucleares.

 Porque seamos sinceros; la energía nuclear es finita, las minas de uranio terminarán acabándose en algún momento (al igual que el petróleo) de hecho, según estudios de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), las reservas de uranio-235 alcanzarán sólo para unas pocas décadas más. Teniendo en cuenta que empezamos a usar energía nuclear en 1950 (son 61 años + pongamos 50 años y redondeamos… me llevo 2, por la raíz cuadrada de x…); en fin, que por conseguir un mínimo de comodidad en nuestro hogares durante 120 años aprox, estamos hipotecando los próximos 250.000 años de este planeta (cuantas generaciones supone eso…). Y claro está, esto suponiendo que los materiales que contienen los residuos radioactivos duren tanto como los propios residuos, y que no se produzcan grandes terremotos ni tsunamis en las zonas donde están ubicados los cementerios.

¿NO ES MUCHO TENTAR A LA SUERTE?

Claro, que siempre podemos tomar la táctica del avestruz: esconder la cabeza bajo tierra, hacernos los tontos, y dejar el marrón a los que vengan detrás; ¡total, para cuando se degraden los depósitos ya estaremos muertos!

Enlaces de interés:

Homenaje a los “Liquidadores”, los hombres que arriesgaron su vida en las labores de limpieza del accidente de Chernóvil.

El día después (1983), Cuando el Viento Sopla (1986)

3 opiniones en “Nucleares no, gracias.”

  1. Estoy totalmente de acuerdo con este artículo, siempre estuve en contra de las nucleares, SIEMPRE,y a favor de las energías limpias y alternativas. No merece la pena, claro que a los que se lucran con ellas les da lo mismo porque siempre les interesó más el dinero que la gente.
    Conmovedoras, horripilantes, realísimas las fotos y el vídeo que habéis elegido, se me han saltado las lágrimas al verlo acompañado de esa canción de Mercedes Sosa (un beso donde estés). Si no os importa os lo voy a copiar para mi muro del facebook.
    Enhorabuena por este desgarrador artículo!!!

  2. como la vida es destruida tan solo con un boton ironicamente la forma de la muerte pareseria un hongo que la naturalesa creo xq la vida es tan sensible aunque paresca todo lo contrario nos hase pensar que si esto que para nosotros se nos hase impresionante las erupsiones que tiene el sol son millones de veses mas fuertes eso nos hase pareser unas basuras ante le poder del universo y solo destruimos lo unico que impide que el universo nos mate es triste pero no soy activista y tal ves no lo vean igua pero la consiensia de cada quien nos lleva a donde mismo .

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