Navidad, Navidad Dulce Navidad

La alegría de este día
¿Cuánto va a costar? HEY!

Nota de este mes: BAJA (2 criticones)

Cuando yo era niño, aprendí que en Navidad, celebrábamos el nacimiento de Jesucristo. Se suponía que era una época de reunión y perdón. Todos se reunían: familia, amigos, vecinos… Los más pequeños, cantaban villancicos por las casas y eran invitados a turrón y polvorones. Se preparaban comidas especiales, se brindaba en la cena y después, a la Misa del Gallo.

Noche Vieja era algo parecido, aunque se sustituía la Misa por las 12 campanadas que daban paso al nuevo año. Las fiestas navideñas terminaban el día 6 de Enero con la llegada de los Reyes Magos con sus regalos.

Si tenemos en cuenta que el homenajeado de esta fiesta es el Niño Jesús y que nació en un pesebre, rodeado de animales en la más absoluta pobreza, lo cierto es que la Navidad de antaño ya era un poco excesiva. Aunque al menos, o a mi me lo parecía, es espíritu solidario y familiar de la fecha estaba muy presente en todo momento.

Primero fue Papa Noel el que se instaló en los hogares, esforzando a los padres a realizar una compra extra de regalos para sus hijos. Luego llegaron las fiestas de Nochevieja, donde todo el mundo tiene que ir de “punta en blanco” para recibir el año nuevo con sus mejores galas. Esto ya supone: vestido, zapatos, peluquería, complementos…..

Si a esto le sumamos los regalos del “amigo invisible”, las cenas con amigos y compañeros de trabajo y los compromisos… en fin, ¡las Navidades salen por un pico! Y hasta ahora, solo hemos hablado de los gastos familiares normales.

Hablemos ahora a nivel global: el gasto de energía extra que suponen los millones de luces que inundan las calles; los millones de metros de papel de regalo, las bolsas donde iban los regalos antes de estar envueltos, las cajas que contienen los regalos… que todo, por supuesto, acaba en la basura minutos despues de abiertos los paquetes; las basuras que dejamos por las calles después de comernos las 12 uvas en la plaza de nuestro pueblo o ciudad; los millones de llamadas telefónicas, mensajes sms….. BUFFF ¡me estoy mareando!

A mi parecer, la mayor parte de las actuales celebraciones navideñas, no son más que una promoción masiva de los grandes almacenes para “hacer el agosto” en la época de Navidad. Y, como siempre, la publicidad nos vende unas Navidades “de película” para empujarnos dentro de la marea colectiva de compradores compulsivos. Incluso la tradición del aguinaldo está ya prostituida: ahora los niños no se conforman con turrón y polvorones, lo que quieren es DINERO, y ni siquiera cantan villancicos para ganárselo.

¿Dónde están los milagros navideños, el buen corazón que se supone aflora en estas fechas, las ganas de perdonar y amar al prójimo y el espíritu solidario? ¿Se ha perdido entre el papel decorativo?

Está bien celebrar, comer, brindar y regalar pero ¿es necesario tanto exceso?

  • ¿Porqué no acercamos a nuestros hijos a los centros de acogida, donde niños de su misma edad no tienen una familia que les de amor en estas fechas ni les colme de regalos? A estos niños, les dará mucha alegría recibir un juguete (aunque esté pasado de moda) y nuestros pequeños también necesitan ser conscientes de la suerte que tienen.
  • ¿Porqué no olvidamos las rencillas y nos reconciliamos con esas personas cercanas a las que no hablamos desde hace largo tiempo? No hay que esperar a Navidad para hacerlo, pero al menos nos da una excusa.
  • ¿Porqué no intentamos ser consumidores responsables? Nuestro planeta lo agradecerá y nuestros nietos también.

Este mes no doy la mínima puntuación porque reconozco que, dentro de esta vorágine de consumismo, hay personas conscientes de este exceso que intentan aportar su granito de arena.

En cualquier caso, yo también deseo, a todos los buscavidas del mundo, una MUY FELIZ NAVIDAD y un Nuevo Año cargado de dicha.

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